Doctor Jaime Castrellon

Gruporeflexión
Dr. Jaime A. Castrellón Díaz.
Psicólogo Clínico y Analista de Grupo.

Grupo Terapéutico abierto

 

La terapia llevada a cabo en un grupo terapéutico implica que varias personas se reúnen dispuestas a compartir sus experiencias, y a relatar y a pensar sus conflictos delante y junto con otras personas interesadas en el cambio personal y en el manejo de sus emociones.

Hay múltiples razones por las cuales una persona toma la dicisión de acudir a terapia; esto se relaciona directamente con problemas que afectan su vida en el área emocional, mental o relacional y que obstaculizan su desarrollo personal, familiar, académico o laboral. El motor que lleva a esa búsqueda de ayuda es el malestar psicológico y la necesidad de apoyo y guía ante el sufrimiento.

Al integrarse un grupo terapéutico se arma un proyecto compartido de transformación junto con los otros; en quienes la persona se verá reflejada, podrá disentir con ellos, y/o nutrirse con otras perspectivas, compartirá las vivencias de 'conflictos' en el sentido de que esos otros compañeros del grupo también sufren. Se pone en marcha entonces, un proceso de crecimiento emocional que se desarrolla con la progresión del trabajo grupal, del incremento de la confianza; y ante la posibilidad de acceder al conocimiento de aspectos inconscientes y sentimientos penosos personales y de los demás, se accede al análisis y a la elaboración de los mismos; con la intervención de un terapeuta especializado en el tema.

La tarea del profesional es acompañar y promover este proceso con intervenciones adecuadas, que estimulan el recuerdo y la comprensión de conflictos limitantes y productores de conductas inadecuadas y dificultades en los vínculos cercanos.

Hay otros elementos que se requieren para que el grupo se convierta en un lugar seguro, confiable y que proporcione sentimientos de pertenencia y de posibilidades de cambio.

 

Estos son:

 

1) el deseo y la necesidad en la persona de compartir esas experiencias;

2) tener capacidad de espera, ya que los conflictos que duraron toda una vida no se resolverán rápidamente;

3) poder hablar y escuchar a los otros compañeros de grupo, para que el conflicto haga resonancia en el interior de cada uno de los participantes, y desde allí poder acceder al enriquecimiento de la vivencia múltiple y compartida (grupal).

 

De esta forma y con el trabajo interpretativo del terapeuta y del involucramiento con sus opiniones y sentimientos del resto de los miembros del grupo se comprenden aquellos aspectos inconscientes de la personalidad que limitan la vida emocional sana y capacidades productivas en las personas.

Los analistas participamos con interpretaciones, haciendo comentarios y relacionando experiencias que se generan en nuestra persona o en los integrantes del grupo. Nuestra tarea es reflejar esa imagen que se describe en el trabajo grupal y mostrarla como en un espejo, y así dar cuenta del aspecto relacionales del sujeto dentro y fuera del grupo.

En un trabajo grupal se busca la comprensión más profunda de nuestras emociones, ideas y conductas. El objetivo es que cada persona encuentre el sentido dentro de sí mismo, ya que se trata de una experiencia vivencial, y en donde cada quien se irá responsabilizando de su propia vida mental y relacional.

La indicación por la cual el terapeuta decide si alguien se integrará al grupo (o no) se lleva a cabo a través de entrevistas individuales, que cumplen también con la función de conocimiento de ambas partes (paciente y terapeuta). Si por el tipo de padecimiento sufrido, la persona no puede incluirse en el grupo, se le orienta con respecto a qué otro tipo de terapia es lo indicado en ese momento (individual, pareja o en familia).

El funcionamiento de la terapia grupal se lleva a cabo en una o dos reuniones semanales de 90 minutos de duración y se denominan 'sesiones grupales'. En ellas se desarrolla el trabajo del grupo, en un lugar determinado, con horario estable, y con ciertas normas establecidas por el terapeuta y que los participantes del grupo integran como parte de su laborar dentro del grupo. La consigna de trabajo es: 'hablen de lo que se les ocurra sesión a sesión' en el sentido de privilegiar el intercambio verbal, emergencia que ocurre posteriormente, con relatos de diversas situaciones personales conflictivas, que fueron los detonantes de la situación actual y por las cuales la persona buscó atención psicoterapéutica.

Se interpretan los contenidos, la modalidad de interacción y los emergentes grupales, que dan cuenta de las situaciones inconscientes (no sabidas, ocultas, negadas, minimizadas o reprimidas) que comienzan a circular simultáneamente con el fluir de la actividad grupal. Con el transcurrir del tiempo, se establece una modalidad de trabajo que da cuenta de un proceso propio del acontecer de cada grupo.

 

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