Doctor Jaime Castrellon

Gruporeflexión
Dr. Jaime A. Castrellón Díaz.
Psicólogo Clínico y Analista de Grupo.

¿A qué llamamos Autoestima?

 

"Su mamá le dijo: si tú vistes sotana serás cardenal y si vistes uniforme serás general"
Mito de Napoleón y su progenitora.

 

 

 

En general se suele llamar “autoestima” a una actitud o a una emoción que tenemos frente a nosotros mismos. En realidad, técnicamente, la autoestima es una respuesta emocional que tenemos al momento de realizar un juicio de valor sobre todo lo que consideramos nuestra persona. Cuando hablamos de nuestra autoestima, nos referimos al grado de valor que nos asignamos como persona. Hay que aclarar que normalmente, se confunden los términos “autoimagen”, “auto concepto”, “identidad” y “confianza en uno mismo” como si fueran todos lo mismo y como si todos fueran sustituibles por la palabra “autoestima”.

 

AutoestimaTodos estos aspectos psicológicos de la percepción de uno mismo son tan cercanos y están tan relacionados, que parecen funcionar y ser la misma cosa. No lo son, pero para el propósito de éste escrito no es necesario que expliquemos cada uno, solamente diremos que es más correcto decir que todos estos aspectos forman el registro que tenemos de nosotros mismos y que nuestra autoestima se refleja y tiene un peso en las demás personas y es por eso que en la psicoterapia individual se exploran los aspectos inconscientes de los repertorios emocionales y conductuales y el porqué de las fallas en las formas de relacionarse las personas con problemáticas de autoestima, con la intención de que mejore en el manejo de sus vínculos afectivos, en su postura y lugar en el trabajo y en su proyección ante la vida en general.

 

Según la literatura especializada sobresalen en las personas con baja autoestima: 1- la presencia de inmadurez emocional expresada en fragilidad yoica, dependencia emocional, sentimientos de inseguridad y devaluación personal; 2- poseen pobre capacidad para dar y recibir un amor sano, lo que se refleja en sentimientos persistentes de vacío, temor al abandono y una fuerte necesidad de ser valorados, aceptados y queridos por las demás personas. Presentan también: 3- dificultades para manejar las relaciones interpersonales debido a la poca fortaleza para marcar límites, aceptan conductas destructivas, de maltrato físico y/o psicológico y de pronto pueden ser aferrados(as), celosos(as) y controladores(as).

 

Las respuestas emocionales reflejo de una baja autoestima como la inseguridad, la devaluación y la desconfianza (con sus respectivas respuestas vinculares y problemáticas como la impulsividad, la culpa, el resentimiento y la ansiedad y tristeza) así como muchas otras actitudes que son causa de conflictos entre personas y de insatisfacción personal, son reguladas por el nivel de autoestima, de seguridad personal o autoconfianza que poseemos. Si me siento bien conmigo mismo, si me siento valioso e importante, si me siento capaz, mi manera de enfrentar todo en la vida es mucho más madura y asertiva. No me ofendo, ni me paralizo fácilmente. También no me siento inseguro, con miedos y amenazado por los demás o por la vida y no tengo que esgrimir actitudes defensivas o compensatorias para aliviar mi autoestima vulnerada.

 

Cuando mi autoestima está bien, no tengo la necesidad de quedarme en una relación en que me humillan o maltratan por sentir que por lo menos alguien me quiere y tengo poco miedo de la soledad. No vivo mi trabajo con una preocupación desproporcionada, me siento seguro de lo que puedo lograr y a la vez no me engaño, ya que puedo aceptar mis limitaciones porque no me siento menos valioso por tener una que otra falla o limitación que subsanar.Psicoanalíticamente hablando, la problemática de la “autoestima” está ligada al concepto del Ideal del Yo freudiano, “instancia que auto observa como uno es y como uno quiere ser”.

 

En ese sentido, en las personas, debido a la influencia del entorno, del Superyó y a la introyección de los padres, el Yo ideal se transforma en Ideal del Yo, es decir, se configura por sustitución en el Yo de la persona, un ideal inalcanzable y comparar lo que uno es con ese ideal lejano, es lo que hace sentir desvalorización, o lo que popularmente se conoce como: baja autoestima.

 

La psicoterapia y los Grupos de Reflexión de orientación psicoanalítica son espacios para el trabajo emocional en el que se atiende a personas a través de sesiones regulares para que estas puedan laborar en sus ideas, emociones y conductas. Durante este proceso las personas pueden gradualmente mejorar en sus formas de vincularse, en la capacidad para enfrentar y resolver los problemas cotidianos de la vida, así como el acierto para tomar mejores decisiones y mejorar en su autoestima. Estos tipos de tratamientos psicológicos son métodos de autoconocimiento, que favorecen el desarrollo de la personalidad, potencializando capacidades, habilidades y la tolerancia al dolor emocional.

 

El ser humano, quiéralo o no, está programándose y no siempre con acierto. En este esfuerzo, la persona integra las comprensiones que obtiene de su vida interna, mediante el análisis, deteniéndose en el proceso para examinar y despejar lo nocivo y reforzar cuanto favorezca la construcción y desarrollo de su propio yo.Durante el tratamiento la persona es ayudada a tener una percepción más flexible sobre sí mismo y a tener una visión más objetiva de la realidad.

 

También al hacer conscientes nuestras respuestas automáticas, esto nos prepara para poder actuar sobre ellas. De esta manera, la psicoterapia ejerce múltiples efectos favorables, es por esto que es recomendable acudir a apoyo psicológico enfocado a ayudar efectivamente al manejo y cuidado de la autoestima.

 

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